Aunque no lo creas, los decoradores y encargados de proyectos contract, tienen su grado de responsabilidad sobre las futuras conductas, actitudes y satisfacción de los clientes. Así pues, a la hora de decorar hoteles se han de tener en cuenta las modas, la funcionalidad, el presupuesto, pero también la psicología. Sí, la psicología ambiental.

La psicología ambiental, campo relativamente nuevo de la psicología nacida de la mano del psicólogo Kurt Lewin, establece que los contextos por los que se mueve la persona (viviendas, calles, oficinas, escuelas…) influyen sobre ellas, sobre sus relaciones con el propio medio, sus formas de actuar, reaccionar y organizarse.
En “Psicología y medio ambiente” el Dr. Dionisio Félix Zaldívar Pérez, especialista en Psicología Clínica, asegura que “diversos estudios han mostrado las influencias que el ambiente ejerce sobre el rendimiento humano (trabajo, estudio, etc.) las actividades físicas (operar máquinas), operaciones mentales (concentración, recuerdo, percepción, etc.) y las interacciones sociales interpersonales y de grupos. Entre los distintos factores del ambiente que provocan las influencias antes señaladas tenemos:
- Clima (temperatura, humedad, etc.)
- Espacio disponible.
- Decoración.
- Color e iluminación.
- Ruidos.
- Contaminación: aire y agua.
- Situaciones sociales (hacinamiento, sobrecarga de información, aglomeraciones, carencia de privacidad, etc.).”
Por tanto, una de las estrategias en las que se apoya la psicología ambiental es el diseño de ambientes. A la hora de equipar y decorar hoteles, hemos de tener en cuenta que una sobre-estimulación en la exposición a agentes externos puede provocar estrés, además de fatiga, irritabilidad, agresividad, depresión y confusión mental. Por el contrario, la creación de ambientes adecuados propiciará ambientes más sosegados y conductas más relajadas.
Así pues, ¿por dónde empezamos? Bien, partimos de la idea de que el proyecto de hotel ya está ejecutado y disponemos de los espacios distribuidos. ¿Qué hacemos? Potenciar lo positivo y contrarrestar aspectos negativos.
Un cliente, cuando entra en una habitación de hotel, quiere tener sensaciones de espacio y amplitud (no quiere sentirse ahogado), limpieza, orden, calidez (que sea un espacio acogedor) y sosiego. Muy importante: ¿qué es lo primero que ve al abrir la puerta? Si es un armario, que sea un armario bonito y, si la sensación es de poco espacio, se pueden incorporar espejos a sus puertas, cristales de colores claros o sencillamente un color claro de mueble.
Si la estancia no es demasiado grande, mejor optar en nuestro proyecto contract por colores de mobiliario no demasiado oscuros. El blanco, tanto para los muebles como para las paredes, otorga aspecto limpio, fresco y da sensación de amplitud pero hay que tener cuidado porque su uso en paredes en determinados sitios, por ejemplo en zonas de paso, hace que se ensucie fácilmente y se produzca justamente el efecto contrario.

Sin embargo, siempre es recomendable dar un toque de color a las estancias. Se puede aportar vida con rojos y naranjas aunque para las habitaciones de hotel siempre son preferibles azules o lilas, mucho más relajantes y pacificantes.
Otro aspecto importante es la altura de las estancias. Si no son demasiado altas, se puede aumentar la sensación de altura colocando cortinas del techo al suelo y elementos decorativos alargados (por ejemplo cuadros rectangulares, vinilos o altas cañas de bambú). En caso de que sean excesivamente altas, se optará por elementos de características contrarias como cuadros rectangulares colocados de forma apaisada y elementos horizontales y circulares.
La idea es, como en un hogar, hacer la estancia más agradable y la vida más feliz.