Los proyectos contract para hoteles urbanos, por lo general, presentan algunas características comunes que se repiten en muchos casos:
- Muebles funcionales que ocupen poco espacio
- Decoración sencilla pero con clase
- Eliminación de elementos accesorios innecesarios
- Predominio de una zona de trabajo completa
- Portamaletas imprescindible
- Iluminación adaptable al día, a la noche y al trabajo
De hecho, no es nada nuevo. En la mayoría de hoteles urbanos —sobre todo los más céntricos— suelen tener el espacio justo así que los muebles no deben ocupar mucho. No obstante, siempre hay que pensar en equipar las habitaciones de hotel con mobiliario funcional ya que los huéspedes suele ser gente de negocios y/o de paso que no va a permanecer allí excesivo tiempo. Es por estos dos motivos por los que suele ser bastante habitual que las mesitas de noche se reduzcan a la mínima expresión y que los armarios no presenten puertas.
En realidad, la necesidades de los huéspedes de esta clase de hoteles son los que marcan también el requisito de contar con una zona de trabajo bien acondicionada con enchufes cercanos e iluminación adecuada. ¿Cuántas veces hemos visto hoteles en los que no hay iluminación sobre el escritorio?
Del mismo modo, si bien en algunos tipos de hoteles hemos puesto en entredicho la necesidad de equiparse con mueble maletero o no, en estos casos suele ser fundamental: los huéspedes no deshacen la maleta o no lo hacen del todo.
Finalmente, lo que requiere la decoración de un hotel urbano es, en realidad, un soplo de aire en medio de la ciudad que aísle del mundanal ruido a la vez que mantiene una conexión con la zona, la cultura y las costumbres de donde se ubica. ¿Qué os parece la decoración del hotel cuyas fotos salen en esta entrada? ¿No os parecen originales las fotografías de la decoración suponiendo que está en Tortosa, a orillas del Ebro?

Podemos distinguir los siguientes estilos decorativos:
No obstante, a medida que transcurría la comida que, por cierto, era una comida de negocios, empecé a encontrarle defectos a nivel práctico: las mesas eran demasiado estrechas y prácticamente te situaban encima de tu interlocutor, la intensidad de la luz era demasiado baja y la música ambiental excesivamente relajante. Fue entonces cuando, al salir del restaurante, llegué a la conclusión de que en el equipamiento de interiores de este tipo de instalaciones se deberían primar los aspectos funcionales y pensé que el responsable de la decoración de ese local se había dejado llevar por la moda y la inspiración creativa dejando de lado las necesidades reales de los clientes.
